LOS LENGUAJES AUDIOVISUALES EN EDUCACIÓN
REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE LOS LENGUAJES AUDIOVISUALES EN EDUCACIÓN
El día 23 de marzo mis compañeras hicieron una exposición sobre los lenguajes audiovisuales en Educación Primaria y, desde el primer momento, me pareció un tema muy interesante. Aunque ya conocía algunas cosas, su presentación me ayudó a verlo de una forma mucho más clara y profunda. Me gustó que no se limitaran a explicar teoría, sino que mostraran ejemplos, compararan cómo eran las aulas antes y cómo son ahora, y explicaran cómo el lenguaje audiovisual influye en la manera en la que el alumnado aprende y entiende el mundo. A partir de esa exposición he estado investigando más en el tema, no solo para hacer esta reflexión, sino porque realmente creo que es algo muy importante para cualquier docente hoy en día.
Vivimos
rodeados de imágenes, sonidos, vídeos y pantallas, pero muchas veces no
pensamos en cómo están hechos esos mensajes ni en el impacto que tienen en
nosotros. Por eso me parece tan necesario reflexionar sobre este tema, tanto en
nuestra formación como en nuestra futura práctica docente.
Una
de las cosas que más he aprendido es que el lenguaje audiovisual no es
simplemente “poner vídeos” en clase. Es un lenguaje completo, con sus propios
códigos, en el que intervienen la imagen, el sonido, el tiempo, la narrativa y
también la emoción. Antes lo veía como algo motivador o llamativo, pero ahora
entiendo que detrás de cualquier contenido audiovisual hay una intención y una
forma concreta de construir el mensaje.
En
la exposición, mis compañeras explicaron muy bien los elementos visuales,
sonoros y narrativos. Me ayudó a entender que cada plano, cada color, cada
sonido y cada ritmo narrativo transmiten algo y hacen que el espectador
interprete el mensaje de una manera u otra. Esto coincide con lo que explican
autores como Christian Metz y Michel Chion, que estudian cómo los mensajes
audiovisuales funcionan a través de signos visuales y sonoros.
Buscando
más información, encontré el estudio de Ramé López (2021), que dice que la
alfabetización audiovisual sigue siendo una competencia pendiente en muchos
centros, porque el alumnado suele adoptar un papel pasivo frente a las
pantallas. Esto me hizo pensar en lo importante que es enseñar a los niños no
solo a ver, sino a analizar, interpretar y también crear mensajes
audiovisuales.
También he aprendido que la alfabetización audiovisual es una competencia clave hoy en día. El Ministerio de Educación (Clavero, 2024) insiste en que necesitamos saber interpretar imágenes, detectar sesgos, identificar fuentes fiables y entender cómo se construyen los mensajes. Esto me hizo darme cuenta de la responsabilidad que tenemos como docentes: si no enseñamos a mirar críticamente, los niños estarán expuestos a la manipulación y a la desinformación sobre todo hoy en día que las redes sociales están llenas de fake news.
Inclusión
educativa
Otra parte que me llamó mucho la atención fue la relación entre lenguaje audiovisual e inclusión. Mis compañeras explicaron cómo los subtítulos, la audiodescripción, los apoyos visuales o los elementos gráficos pueden ayudar a alumnado con discapacidad auditiva, visual o dificultades lectoras. Esto encaja perfectamente con el Diseño Universal para el Aprendizaje, que propone ofrecer distintas formas de acceder a la información. Mientras escuchaba la exposición, me acordé de una actividad que hicimos en el primer cuatrimestre en la asignatura de Trastornos del aprendizaje. Tuvimos que crear un belén de Navidad inclusivo utilizando diferentes formas de representación, como braille, vídeos con subtítulos, audiodescripción y apoyos visuales. En su momento me pareció una actividad muy creativa, pero ahora, después de trabajar este tema, me doy cuenta de lo importante que fue. Me hizo ver que, como futuras docentes, necesitamos saber manejar todos estos recursos porque, si en nuestra clase hay un niño que necesita un apoyo concreto, debemos ser capaces de ofrecérselo. Creo que este tipo de actividades nos prepara para una escuela más inclusiva y demuestra cómo la educación ha ido evolucionando para atender mejor a la diversidad.
También me pareció muy interesante el ejemplo del alumnado con TEA, que a veces lo pasa mal al exponer oralmente. Permitirles entregar trabajos en formato vídeo puede reducir esa ansiedad y, además, potenciar su creatividad. Me hizo pensar en cuántas barreras se pueden eliminar simplemente ofreciendo diferentes formas de expresión. En general, creo que los lenguajes audiovisuales ayudan mucho a atender a la diversidad, porque permiten que cada alumno acceda al contenido de la manera que mejor se adapte a sus necesidades.¿Cómo
me servirá en el futuro como docente?
Después
de pensar en todo esto, tengo claro que el lenguaje audiovisual va a ser algo
muy importante para mí como futura docente. Sobre todo, porque me ayuda a
conectar con la realidad de los niños de hoy. Ellos están acostumbrados a estar
todo el día rodeados de pantallas, vídeos, juegos, aplicaciones… Por eso creo
que la escuela no puede ignorar esa realidad. Pero tampoco se trata de usar
tecnología por usarla. Para mí lo importante es que los recursos audiovisuales
tengan un sentido, que sirvan para aprender algo y no solo para entretener.
Además,
pienso que crear contenidos audiovisuales puede ser una forma muy buena de
trabajar la creatividad en clase. Hacer pequeños vídeos, podcasts, o
presentaciones puede motivar muchísimo al alumnado. Y, además, les ayuda a
organizar ideas, a expresarse de diferentes maneras y a trabajar en equipo. Me
parece una forma de aprendizaje mucho más dinámica y cercana a ellos.
Otra
cosa que valoro mucho es que los lenguajes audiovisuales me permitirán atender
mejor a la diversidad. Gracias a ellos puedo adaptar los contenidos a las
necesidades de cada alumno: usar imágenes, sonidos, subtítulos, narraciones,
vídeos más lentos o más visuales… Creo que esto es clave para que todos tengan
las mismas oportunidades de aprender. Y me doy cuenta de que, como docente,
tengo que estar preparada para ofrecer estos apoyos cuando hagan falta.
Por
último, hoy en día se trabaja mucho con proyectos, flipped classroom o
gamificación, y casi siempre se apoyan en recursos audiovisuales. Saber
utilizarlos bien me permitirá hacer clases más dinámicas y más motivadoras.
Reflexión
crítica
Mi
opinión sobre los lenguajes audiovisuales es muy positiva, pero también creo
que hay que usarlos con sentido. Es verdad que motivan mucho, ayudan a entender
mejor las cosas y hacen que el aprendizaje sea más cercano a la realidad de los
niños. Pero también veo el riesgo de usarlos porque sí. A veces parece que por
poner un vídeo ya estamos innovando, pero si los alumnos solo miran sin pensar,
al final no aprenden tanto. Y a mí me pasaba en el colegio, me ponían un video,
pero al final no me enteraba. Creo que lo importante no es el vídeo, sino lo
que hacemos con él: si lo comentamos, si lo analizamos, si les hacemos
participar.
Otra cosa que me preocupa es que muchos docentes no saben manejar bien estos recursos o no se sienten seguros usándolos. Hay profes que prefieren no usar ciertas herramientas por miedo a que algo falle o porque nadie les ha enseñado. Esto encaja con lo que dice Ramé López (2021), que comenta que la alfabetización audiovisual “brilla por su ausencia” en muchos centros. Yo creo que esto es un problema real y que se deberían ofrecer más cursos y formación para el profesorado, no solo para aprender a usar la tecnología, sino para saber cómo integrarla bien en el aula. La educación ha cambiado mucho pero en algunos casos la formación del profesorado no ha cambiado al mismo ritmo.
Por
eso pienso que es muy importante que en la universidad nos enseñen a manejar
bien todas estas tecnologías y lenguajes. No solo para saber usarlos, sino para
saber para qué los usamos y cómo adaptarlos a las necesidades de nuestro
alumnado. Si en el futuro tenemos un alumno que necesita subtítulos,
audiodescripción, apoyos visuales o cualquier otra ayuda, tenemos que ser
capaces de ofrecérsela. Y también porque ahora mismo la escuela está en un
punto en el que hay métodos más tradicionales con recursos digitales muy
potentes, y creo que nuestra generación de docentes tiene un papel importante
en hacer de puente entre esas dos formas de enseñar.
A
pesar de estas limitaciones, yo sí estoy a favor de integrar los lenguajes
audiovisuales en el aula. Creo que tienen un potencial enorme para mejorar la
motivación, la comprensión, la inclusión y la creatividad del alumnado. Por
ejemplo, un vídeo bien elegido puede ayudar a un niño con dificultades
lectoras; un audio puede servir para quien aprende mejor escuchando; y un
proyecto audiovisual puede hacer que los alumnos se impliquen muchísimo más.
Conclusión
En
definitiva, esta exposición me ha ayudado a comprender que los lenguajes
audiovisuales no son un simple apoyo didáctico, sino un pilar fundamental de la
educación actual. He aprendido que requieren planificación, formación docente,
accesibilidad y una mirada crítica. También he entendido que tienen un gran
potencial para mejorar la motivación, la inclusión, la comprensión y la
creatividad del alumnado.
Como
futura docente, me comprometo a seguir formándome en alfabetización
audiovisual, a integrar estos lenguajes de manera consciente y a enseñar a mis
alumnos a ser ciudadanos críticos, creativos y responsables en una sociedad
donde la imagen y el sonido son lenguajes predominantes.
Bibliografía:
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