Práctica Tema 3.3 (2): Análisis de cambio de roles en la familia

Objetivo: identificar y analizar, a través de una breve conversación, cómo se organizaba una familia de los años 50-60 en términos de estatus, roles y trabajo, comparándolo con el contexto social actual de la familia.

 

1. Entrevista (15-20 minutos). Mantener una conversación informal con una persona que hay conocido un entorno familiar relativo a los años 50-60. Tomar notas rápidas durante la conversación y al final. La conversación debe girar en torno a 4 ejes:

  • Estatus familiar. (Quién toma las decisiones importantes en relación a gastos de dinero; quién toma las decisiones importantes sobre la educación de los hijos/as)
  • Rol doméstico (reparto de las tareas del hogar, cómo se valora este trabajo)
  • Rol productivo (quién trabaja fuera de casa; cómo se ve que trabaje la mujer)
  • Rol infancia (existencia de diferencia de roles por sexos; educación diferente)

 

La entrevista se la he hecho a mi abuelo, que nació en 1939 y es el mayor de cinco hermanos (cuatro niños y solo una niña). Entre él y el más pequeño hay 15 años de diferencia. Su infancia la ha vivido entre Segurilla (Toledo) y Talavera de la Reina. Su padre era cartero y su madre no trabajaba fuera de casa, se quedaba haciendo todas las tareas del hogar y cuidando de él y de sus hermanos. Además, creció con sus dos padres, que vivieron muchos años.

 

2. Reflexión Individual. Responder a estas preguntas:

1. Contraste generacional: ¿En qué se parece y en qué se diferencia la organización familiar que te han contado a las del contexto familiar actual?

En la familia de mi abuelo, la organización estaba muy marcada por los roles tradicionales. El padre era quien trabajaba fuera de casa y quien tomaba las decisiones importantes sobre la educación de los hijos. Sin embargo, el dinero del día a día lo manejaba sobre todo la madre, él llevaba el sueldo a casa y ella lo administraba, decidía cómo repartirlo y se encargaba de que llegara para todo el mes.

La mayor diferencia con el contexto actual, es que ahora en las familias las decisiones y las responsabilidades están más compartidas, ambos trabajan fuera de casa y ambos participan en la organización familiar, mientras que antes la mujer se dedicaba solo a la casa y a los hijos y el hombre solo al trabajo.

También cambia mucho la visión sobre el trabajo de la mujer. Mi abuelo contó que en su época, si una mujer trabajaba fuera, se veía casi como una vergüenza para el marido, porque significaba que él no era capaz de mantener a la familia. Ahora, en cambio, es normal que tanto el padre como la madre tengan su propio empleo y eso no se vive como algo negativo.

En cuanto a la infancia y la educación, en su familia había diferencias claras entre hijos e hijas, su hermana ayudaba en las tareas de la casa y no tuvo la opción de estudiar una carrera, mientras que a los hermanos varones sí se les planteaba esa posibilidad. En cambio, en la familia actual los hijos e hijas tienen las mismas oportunidades de estudiar, sin esa diferencia tan marcada por el sexo.

Como punto en común, tanto antes como ahora la familia sigue siendo el lugar donde se organiza la vida diaria, se administra el dinero y se decide sobre la educación de los hijos. Lo que ha cambiado es quién asume cada cosa, antes los papeles estaban muy separados entre hombres y mujeres y ahora, según lo que dice mi abuelo, esos roles tienden a repartirse de forma más equilibrada.

 

2. El cambio en los roles: ¿qué roles encuentras diferentes?

Después de hablar con mi abuelo, se ve muy claro que los roles dentro de la familia han cambiado muchísimo. En su época, todo estaba muy separado entre lo que hacía el hombre y lo que hacía la mujer. Por ejemplo, en el estatus familiar, aunque el padre era quien trabajaba fuera, la madre era la que manejaba el dinero del día a día. Él llegaba con el sueldo y se lo daba y ella lo administraba. Pero cuando había que decidir cosas importantes sobre la educación, ahí el que mandaba era el padre. Ahora esto es distinto, porque ya que las decisiones ya no dependen solo de uno.

En el rol doméstico el cambio es muy importante. Mi abuelo lo dijo muy claro: "la casa y las tareas del hogar las llevaba mi madre". Ella hacía absolutamente todo: cocinar, limpiar, cuidar a los hijos, hacer la compra… y los hombres no hacían nada de eso. Además, ese trabajo se veía como algo normal, no como algo que hubiera que valorar. Hoy, aunque cada familia es diferente, lo normal es que las tareas se repartan más.

En el rol productivo, antes solo trabajaba fuera el hombre. La mujer no solía trabajar y si lo hacía, se veía mal. Mi abuelo contó que para un marido era casi una vergüenza que su mujer trabajara, porque significaba que él no podía mantener a la familia.  Ahora esto ha cambiado totalmente y lo normal es que trabajen los dos.

Y en cuanto al rol de la infancia, también había mucha diferencia. Los hijos varones, como mi abuelo y sus hermanos, no hacían tareas de casa, mientras que su hermana sí ayudaba porque “las hijas estaban para atender la casa”. Además, a ella no le dieron la opción de estudiar una carrera, mientras que a los hermanos sí se lo plantearon. Él mismo llegó a estudiar una carrera universitaria. Hoy en día, las oportunidades de estudiar son iguales para todos y no se espera que las niñas hagan más cosas en casa solo por ser niñas.

Los roles que han cambiado más son el de la mujer, que ya no está limitada a la casa; el del hombre, que ahora participa más en todo y el de los hijos, que ya no están condicionados por su sexo ni en las tareas ni en la educación. También ha cambiado la forma de tomar decisiones ya que ahora es mucho más compartida.


 3. ¿Cuál fue el aspecto más sorprendente o la frase más curiosa que escuchaste?

La parte que más me sorprendió de toda la entrevista fue cómo se veía antes que una mujer trabajara fuera de casa. Mi abuelo explicó que, en su época, si una mujer tenía un empleo, no se consideraba algo normal, sino casi una vergüenza para el marido, porque significaba que él no era capaz de mantener a la familia.  Además, también me impactó cuando dijo que a su hermana ni siquiera se le planteó la posibilidad de estudiar una carrera, mientras que a los hermanos sí. Esas dos cosas fueron las que más me chocaron porque muestran lo diferentes que eran las expectativas según si eras hombre o mujer.

 

Reflexión de la práctica: 

Cuando terminé la entrevista con mi abuelo, me enseñó una enciclopedia de cuando él iba al colegio. Entre todas las lecciones encontramos una llamada Derecho: Las sociedades humanas. En ella se explicaba a los niños cómo tenía que ser una familia y lo hacían como si fuera algo fijo, sin posibilidad de que fuera de otra manera.



En la parte del matrimonio decía que era “la unión legítima de hombre y mujer para cumplir sus obligaciones de buenos esposos, tener hijos y educarlos para el cielo”. Esa frase ya lo deja todo cerrado. Las familias solo podían estar compuestas por un hombre y una mujer, siempre con hijos y además con una finalidad religiosa. No había espacio para imaginar otro tipo de pareja o de familia. Todo estaba definido desde el principio y presentado como lo normal.

Después venía la comparación de la familia con un árbol. El matrimonio era el tronco, los hijos las ramas y literalmente ponía “la cabeza del tronco es el varón”. Esa frase me llamó mucho la atención porque resume perfectamente cómo se entendían los roles entonces. El hombre era el que mandaba y la mujer quedaba en un segundo plano. Eso es lo que estudiaban en el colegio, como si fuera lo natural.

También explicaba que la familia era la primera de todas las sociedades humanas y que servía para “realizar todos los fines de la vida”. Y que un municipio no era más que “una asociación de familias”. Para ellos, la sociedad entera se construía a partir de ese único modelo de familia. 

Compararlo con la actualidad es comparar dos épocas completamente distintas. Hoy en día, en el colegio no te dicen cómo tiene que ser tu familia, no existe un modelo obligatorio. Sabemos que hay familias monoparentales, familias reconstituidas, familias con padres homosexuales y todas se consideran válidas. Nadie te dice que el hombre es la “cabeza del tronco” ni que el matrimonio es para educar a los hijos “para el cielo”.

Lo que más me hizo pensar fue darme cuenta de que mi abuelo no solo vivió ese modelo en su casa, también lo estudió en el colegio como si fuera una verdad universal. Y si desde pequeño te enseñan que la familia es así y solo así, es normal que luego lo vivas sin plantearte otra cosa y que cualquier familia que se saliese de eso estaba mal visto. Ver esa enciclopedia me ayudó a entender mucho mejor su época y por qué las cosas funcionaban como funcionaban.

Y también me hizo valorar lo mucho que hemos cambiado. Ahora la familia no es un molde rígido, sino algo que cada uno construye. Hoy en día, podemos hablar de familias diversas sin que nadie nos diga que solo hay una forma correcta. Esa enciclopedia da una perspectiva muy interesante sobre cómo ha evolucionado todo.


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