1. LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN Y SU IMPACTO EN LA SOCIEDAD Y EN LA EDUCACIÓN
REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE LA SOCIEDAD DE LA COMUNICACIÓN Y SU IMPACTO EN LA EDUCACIÓN
El
día 9 de abril, mis compañeras hicieron una exposición sobre la sociedad de la
comunicación y su impacto en la educación. Desde el principio me pareció un
tema muy interesante, sobre todo porque es algo que vivimos cada día, pero que
muchas veces no analizamos con calma. Por eso, después de escuchar la
exposición y leer su trabajo, quería profundizar más, entender mejor
todo lo que explicaron y pensar qué significa esto para mí como futura docente.
¿Qué
he aprendido con la exposición?
Lo
primero que he aprendido es que la comunicación no siempre ha sido como la
conocemos ahora. Mis compañeras explicaron las cuatro grandes etapas: la oral,
la escrita, la impresa y la electrónica. Esta idea, que también aparece en
Entonado (2001), me ha ayudado a entender que cada vez que surge una nueva
tecnología, cambia también la manera en la que aprendemos, compartimos
información y nos relacionamos. He entendido que la forma de comunicarnos hoy
es el resultado de un proceso muy largo y que cada etapa ha supuesto un cambio
enorme en la sociedad.
También
he entendido mucho mejor qué significa vivir en una sociedad de la comunicación.
No es solo tener acceso a mucha información, sino vivir en un mundo donde todo
es inmediato, digital, global e interactivo. Mis compañeras lo explicaron de
forma muy clara, y he comprendido que esto describe perfectamente cómo nos
comunicamos hoy: todo es rápido, visual y conectado.
Además,
he aprendido que tecnologías como Internet, las redes sociales, los móviles, el
big data o la inteligencia artificial no solo han cambiado la comunicación,
sino también nuestra forma de pensar, de aprender y de relacionarnos. Esto
coincide con lo que señala la UNESCO (2005), que explica que actualmente
vivimos rodeados de información y que es fundamental saber gestionarla bien.
Gracias a esto me he dado cuenta de que no basta con “usar” la tecnología:
necesitamos entenderla, saber filtrarla y ser críticos.
Reflexión
crítica
La
exposición me hizo reflexionar mucho sobre lo que significa vivir en una
sociedad tan conectada como la nuestra. Por un lado, he entendido que ahora es
más fácil comunicarse, buscar información o acceder a cualquier recurso en
cuestión de segundos. Pero, al mismo tiempo, he aprendido que esta comodidad
también trae riesgos que a veces pasamos por alto como relaciones que pueden
volverse más superficiales, identidades demasiado expuestas en redes sociales y
una dependencia enorme de los dispositivos. Katzman (2010) ya advertía que las
TIC no solo transforman la educación, sino también la forma en la que nos
relacionamos y construimos nuestra vida social y creo que hoy esto se ve más
claro que nunca. La gente se pasa todo el día pegada a una pantalla y eso repercute en la sociedad por completo.
Uno
de los conceptos que más me ha hecho pensar ha sido el de infobesidad. Al principio, no sabía lo que era porque no lo había escuchado nunca pero, mis
compañeras lo explicaron muy bien: tenemos tanta información disponible que
muchas veces no sabemos qué es realmente importante. Esto
afecta especialmente al alumnado, que vive rodeado de estímulos constantes y no
siempre sabe distinguir lo fiable de lo que no lo es. Vega-Muñoz et al. (2026)
relacionan esta saturación con la pérdida de atención y el cansancio mental, y
sinceramente, me parece algo muy real. Yo misma, a veces, me siento saturada
con tanta información, así que imagino cómo puede sentirse un niño o una niña
que todavía no tiene herramientas para filtrar, analizar o cuestionar lo que
ve, sobre todo ahora que las redes sociales estan llenas de fake news.
Además,
me he dado cuenta de que esta sobrecarga informativa no solo afecta al
aprendizaje, sino también a la forma en la que nosotros, los jóvenes construimos nuestra identidad. Estamos expuestos a miles de mensajes, modelos y opiniones cada día, y
eso influye en cómo nos vemos a nosotros mismos y en cómo nos comparamos con los demás. Por
eso, he entendido que como futuras docentes tenemos un papel muy importante: no
solo enseñar contenidos, sino ayudarles a manejar la información con calma,
criterio y sentido crítico, para que no se sientan perdidos en medio de tanto
ruido digital.
Video interesante
Además de la exposición, estos días, mientras investigaba sobre el tema, vi un vídeo en YouTube que me hizo reflexionar todavía más. Es el siguiente:
En la charla, el hombre decía que vivimos en una “civilización tecnológica”, es decir, que todo lo que hacemos cada día depende de la tecnología. Para explicarlo mejor, ponía el ejemplo del motor bacteriano: una bacteria ya nace con todo lo que necesita para funcionar, pero los seres humanos no. Nosotros no nacemos sabiendo crear tecnología, sino que tenemos que aprenderla y enseñarla a las siguientes generaciones. Gracias a esta comparación he entendido que la tecnología no forma parte de nosotros de manera natural, sino que depende totalmente de lo que aprendemos y de lo que transmitimos a través de la educación.
Lo que más me impactó fue cuando dijo que, a diferencia de otros seres vivos, nosotros no nacemos “programados” para saber hacer las cosas, tenemos que aprenderlo todo. Y añadió que si la educación fallara, nuestra sociedad retrocedería “a la Edad Media en cuestión de horas”. Al principio me sorprendió, pero luego lo pensé y me pareció muy real. Hoy dependemos de la tecnología para comunicarnos, trabajar, estudiar, movernos o incluso hacer una compra. Si nadie supiera cómo funciona esta tecnología o cómo mantenerla, todo dejaría de funcionar muy rápido. Por eso la educación es tan importante: es lo que permite que toda esta sociedad tecnológica siga adelante.
Este
vídeo me hizo pensar en ejemplos reales que vivimos cada día. Por ejemplo,
cuando se cae WhatsApp y parece que el mundo se paraliza, o cuando un fallo
informático deja sin servicio a un hospital, un banco o incluso a un colegio.
Son situaciones pequeñas, pero muestran lo dependientes que somos. Y si eso
ocurre con un simple error técnico, me pregunto qué pasaría si la educación no
preparara a las nuevas generaciones para entender y manejar esta tecnología.
Creo que sería un problema enorme.
Por
eso, creo que este vídeo encaja totalmente con lo que hemos estudiado
en clase y con el trabajo de mis compañeras. Ellas hablaban de la sociedad de
la comunicación, de la importancia de la información, de los riesgos y de cómo
la tecnología ha cambiado nuestra forma de vivir. El vídeo añade una idea muy
importante: que todo esto solo funciona si la educación funciona. Si la
educación falla, falla todo lo demás.
También
me ha hecho reflexionar sobre nuestro papel como futuras docentes. Somos parte
del sistema que permite que esta civilización tecnológica siga avanzando. No se
trata solo de enseñar contenidos, sino de ayudar al alumnado a pensar, a
entender la tecnología, a usarla con responsabilidad y a desarrollar
pensamiento crítico. Después de ver el vídeo, me he dado cuenta de que la
educación no es solo un apoyo para la sociedad de la comunicación, es su base.
¿Qué
me aporta este tema como futura docente?
Este
tema me ha ayudado muchísimo a pensar en mi futuro como maestra y en lo que
realmente significa educar en una sociedad tan digital como la nuestra. A
medida que he ido investigando, he entendido que la alfabetización digital del
profesorado es algo esencial. No basta con saber usar una herramienta, necesitamos saber elegirla, justificarla y usarla con sentido
pedagógico. Olivar y Daza (2007) explican que el docente debe saber evaluar los
recursos digitales, y creo que tienen razón, porque hoy en día hay tantas
opciones que es fácil usar tecnología “por usarla”, sin un objetivo claro.
También
creo que el papel del docente ha cambiado por completo. Mis
compañeras lo explicaban en su trabajo: vivimos rodeados de información, y el
alumnado recibe estímulos constantes. Por eso, nuestro papel ya no es
transmitir datos, sino ayudarles a pensar, a filtrar información, a cuestionar
lo que ven y a usar la tecnología de forma responsable. Enseñar a buscar, comparar y analizar información es tan importante como
enseñar contenidos.
Además, los estudiantes actuales aprenden de forma muy visual y la tecnología les motiva mucho. Esto puede ser positivo,
pero también me he dado cuenta de que puede generar dependencia o
distracciones. Lo veo en situaciones reales: alumnos que no pueden concentrarse
sin una pantalla, o que buscan todo en TikTok antes de preguntar. Por eso creo
que es importante encontrar un equilibrio entre lo digital y lo humano.
Este tema me ha hecho ver que ser docente hoy implica mucho más que enseñar contenidos. He entendido que tenemos la responsabilidad de preparar al alumnado para vivir en una sociedad digital, crítica y llena de información. Y eso solo se consigue con formación, reflexión y una mirada educativa que combine tecnología y humanidad.
Mi
opinión personal sobre el tema
Después
de analizar todo lo que hemos trabajado, he llegado a la conclusión de que la
sociedad de la comunicación tiene muchas cosas positivas, pero también plantea
retos importantes. Por un lado, he entendido que la tecnología nos facilita
muchísimo la vida: nos permite aprender más rápido, comunicarnos con cualquiera
y acceder a recursos que antes eran impensables. Pero, por otro lado, he
aprendido que si no la usamos con cuidado, puede generar dependencia,
distracciones y una forma de relacionarnos más superficial. Esto lo he visto
tanto en el trabajo de mis compañeras como en mi propia experiencia diaria.
Como
futura docente, tengo claro que la tecnología debe estar presente en el aula,
pero no de cualquier manera. No creo en una educación totalmente digital,
porque la parte humana es insustituible. La tecnología puede apoyar,
complementar y enriquecer, pero no puede reemplazar la relación entre el
profesor y el alumnado. Creo que nuestro papel es enseñar a usarla con
sentido, a cuestionar la información, a no creerse todo lo que aparece en
pantalla y a encontrar un equilibrio entre lo digital y lo real.
También
he reflexionado sobre ejemplos que veo cada día: alumnos que buscan todo en
Google antes de pensar, niños que se comparan con lo que ven en redes, o
incluso adultos que no pueden desconectar del móvil ni un momento. Todo esto me
hace pensar que la educación tiene un papel fundamental para ayudar a las
nuevas generaciones a convivir con la tecnología sin perder su bienestar, su
pensamiento crítico ni su capacidad de relacionarse cara a cara.
En
resumen, mi opinión es que la tecnología es una herramienta muy valiosa, pero
solo si sabemos usarla bien. Como futura maestra, quiero trabajar para que mis
alumnos aprendan a aprovecharla sin depender de ella, y para que entiendan que,
aunque vivamos en una sociedad muy conectada, lo más importante sigue siendo la
persona que tienen delante, no la pantalla.
Conclusión
Este
tema me ha ayudado a entender mejor el mundo en el que vivimos y el tipo de
escuela que existe hoy. He aprendido que la tecnología influye muchísimo
en cómo pensamos, cómo aprendemos y cómo nos relacionamos, y que por eso el
profesorado no solo debe saber usarla, sino enseñar a usarla bien.
Además, la educación tiene que adaptarse a esta sociedad tan
conectada, pero sin perder su parte humana. La tecnología puede ayudar mucho,
pero no puede sustituir la relación entre el docente y el alumnado ni el
pensamiento crítico. De hecho, me he dado cuenta de que ahora es más importante
que nunca enseñar a analizar la información y a no creerse todo
lo que aparece en pantalla.
Como futura docente necesitaré seguir formándome continuamente, porque la tecnología cambia muy rápido y el alumnado necesita a alguien que pueda acompañarlo en ese proceso.
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