Práctica Tema 3.1 Sociedad de la Comunicación
1. Sociedad Red. Responde brevemente (5 líneas máximo):
¿Consideras que eres un/a trabajador/a autoprogramable (Castells) en formación? ¿Por qué? Desarrolla la respuesta desde tu experiencia personal
Sí, creo que soy una trabajadora autoprogramable en formación porque en la carrera tengo que aprender a buscar información por mi cuenta, organizarme y adaptarme a muchos cambios. Muchas veces nadie nos explica exactamente cómo hacer algo y tenemos que aprenderlo solos, probando y mejorando, así que tengo esa capacidad de aprendizaje autónomo. Además, la información que busco para los trabajos acaba convirtiéndose en conocimiento y en habilidades concretas, como saber usar herramientas digitales o preparar presentaciones.
2. Análisis de una situación de brecha (10 líneas máximo).
Detecta una situación de brecha digital que conozcas (que hayas observado en alguien cercano o personalmente). Analízala desde el punto de vista multi-causal ¿se debe a una única causa? ¿qué otras intervienen? ¿cuál es la predominante?
¿Qué consecuencias tiene en quien la sufre?
En mi caso, la brecha digital la veo en mi abuelo. Ahora casi todas las gestiones le llegan por correo electrónico, como las facturas del agua o la luz y también el banco le obliga a usar la aplicación para hacer cualquier trámite. Él tiene móvil, pero cuando le llegan estos correos o tiene que entrar en la app del banco no sabe muy bien qué hacer y siempre termina pidiendo ayuda. Parece solo un problema de edad, pero en realidad se mezclan varias causas: no ha tenido formación en nuevas tecnologías que ahora es esencial, ni le han explicado cómo debe usar correctamente el móvil. Además, pertenece a una generación que no ha crecido con dispositivos digitales y le cuesta leer bien en pantallas pequeñas. Para mí, la causa principal es la falta de formación, porque, aunque tenga acceso al móvil, no puede usarlo de manera autónoma ya que no sabe manejarlo bien. Esto le hace depender mucho de los demás y le genera la sensación de quedarse desfasado en cosas tan básicas como pagar un recibo o abrir un correo. Además, muchas veces las oficinas no facilitan ayuda a la gente mayor que no sabe utilizar un dispositivo.
3. Detecta en tu vida educativa dos ejemplos de situaciones relacionadas con los retos de la educación en la sociedad de la comunicación ¿cómo los afrontarías desde el punto de vista de ser un/a profesional de la educación? (máximo 5 líneas).
En mi vida educativa he visto en algunas ocasiones formación docente insuficiente, por ejemplo, cuando algunos profesores no sabían usar bien la tecnología o integrarla en clase y al final todo seguía siendo muy tradicional. También he vivido la brecha de acceso digital en el instituto, porque no todos mis compañeros tenían dispositivos o una buena conexión para trabajar online. Desde el punto de vista de un profesional de la educación es importante formarse bien en el uso pedagógico de las TIC y asegurar que todos tengan las mismas oportunidades para acceder a los recursos tecnológicos.
Reflexión sobre esta práctica:
Después de hacer la práctica del Tema 3.1 y leer el tema completo, he entendido mucho mejor cómo la sociedad de la comunicación influye en nuestra vida diaria y, sobre todo, en la educación. Antes lo veía como “vivimos rodeados de tecnología”, pero ahora me doy cuenta de que es algo mucho más profundo. Autores como Castells explican que no estamos solo ante una época con muchos cambios, sino ante un cambio de época, donde la información y el conocimiento se han convertido en el centro de todo. Y cuando lo relaciono con mi práctica, veo que esto encaja totalmente.
En la primera pregunta de la práctica hablaba de ser una “trabajadora autoprogramable”, y al principio me sonaba raro, pero después de leer a Castells entendí que describe justo lo que hacemos en la carrera: aprender por nuestra cuenta, buscar información, adaptarnos a nuevas herramientas y resolver cosas sin que nadie nos diga exactamente cómo. En mi día a día como estudiante lo vivo constantemente, y creo que eso demuestra que ya estamos formándonos para trabajar en una sociedad donde lo importante no es memorizar, sino saber aprender de manera autónoma.
La parte de la brecha digital también me hizo pensar mucho, sobre todo porque en la práctica hablé del caso de mi abuelo. Él tiene móvil e internet, pero aun así se queda fuera de muchas cosas porque nadie le enseñó a usar estas herramientas. Cuando leí en el tema que la UNESCO (2005) habla de la brecha digital como algo multicausal, entendí mejor lo que le pasa: no es solo la edad, sino la falta de formación, la dificultad para leer en pantallas pequeñas, la poca accesibilidad de algunas aplicaciones… Todo eso se mezcla y hace que dependa de los demás para cosas tan básicas como abrir un correo o pagar un recibo. Me di cuenta de que la brecha digital no es solo “no tener acceso”, sino no saber usar la tecnología de forma autónoma, y eso encaja totalmente con lo que yo observé en mi práctica.
También pensé en los retos educativos que mencioné en la última parte de la práctica: profesores que no sabían integrar bien la tecnología y compañeros que no tenían dispositivos o buena conexión. En el tema, García Aretio explica que el papel del docente está cambiando y que ahora debe ser más guía que transmisor, y que necesita competencias digitales reales. Y es verdad: si los profesores no están formados, la tecnología no sirve de mucho. Además, el tema insiste en que la educación debe reducir desigualdades, no aumentarlas, y eso me hizo ver que como futura maestra tendré que estar muy atenta a que nadie se quede atrás por falta de recursos o de apoyo.
En general, esta práctica me ha ayudado a ver que la sociedad de la comunicación no es algo externo a la educación, sino algo que la atraviesa por completo. Y que, como futura docente, tengo la responsabilidad de entenderla, adaptarme y ayudar a mis alumnos a moverse en ella de forma crítica, segura y con igualdad de oportunidades. Me quedo con la idea de que la tecnología no es buena ni mala por sí misma: depende de cómo la usemos y de cómo enseñemos a usarla.
Creo que esta reflexión me servirá en el futuro, porque me recuerda que educar no es solo enseñar contenidos, sino preparar a los niños para vivir en un mundo que cambia muy rápido y que necesita personas capaces de pensar, adaptarse y aprender siempre.
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